Otra victoria como ésta y estamos perdidos!!!

BON NADAL

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Estamos en Navidad. Volvemos a celebrar entre luces y buenos deseos estos días. Algunos una excusa para tener unos días de descanso, otros la oportunidad de ver a la familia, otros sólo bajo el peso de la obligación, que entre todos construimos, de ser felices, de regalar, de comprar.

Adornos, canciones, tiras de colores, árboles decorados,... la ilusión de los pequeños, sus regalos, la magia de los Reyes que vienen, el cerrar un año, hacer balance, empaquetar, colorear, hacer proyectos, creer, y mirar al cielo, también nosotros queremos ver esa estrella en el cielo.

Son muchas las formas de celebrarlo.
La Navidad, es nacimiento. Hay tanto a lo cual nacer…
Navidad es manifestación. Hay tanto que se nos manifiesta cada día, hay tantos que esperan nuestra manifestación.

Es curioso que en medio del solsticio de invierno, cuando los romanos celebraban el nacimiento del sol invicto nosotros celebremos el nacimiento de un pequeño. En medio del invierno más frío y más oscuro, la referencia al calor de un pesebre, y a la luz de una estrella.

Quizá estos días, en los que nosotros podemos celebrar, no debamos olvidar a los que no pueden celebrar, a los que sólo pueden luchar por sobrevivir. A los que tienen que huir para no perecer, a los que se ocultan para no ser descubiertos, a los que callan para que no se les oiga. O a los que cantan y hablan y viven y andan y nosotros no sabemos ni que existen.

Quizá debamos ser algo para ellos, para los que sufren, para los que no tienen, para los que no cuentan. Para los que a nuestros ojos no son. No compran, no ríen, no cantan, no son nuestros vecinos, amigos, compañeros, familia o conocidos. No son…

Quizá estos días, debamos ser, estrella que ilumina el camino. Quizá el ángel que anuncia el nacimiento a los pastores, quizá esos mismos pastores que dejan todo y van a ver a ese pequeño niño. Porque la Navidad nos enseña que lo pequeño es grande y que lo más importante es sencillo y hasta necesitado. Es volver a recordar que el poder no es nada, que importan las promesas, que importan no sólo los centros iluminados sino también los barrios de las afueras.

Quizá podamos ser esos animales que simplemente con su aliento dan calor, o porque no el mismo pesebre, humilde, pequeño, pero a la vez acogedor. Quizá los Reyes que viajan, que son nómadas en busca de la esencia, de lo pequeño, de la promesa,... llevando sus mejores regalos.

 

Quizá debamos hacer que esta Navidad no pase sin más. Sin más que regalos, sin más que buenos deseos que se olvidan en febrero, o en Abril, o en Agosto. Quizá debamos vivir esta Navidad y tomar un puesto, hacer algo, ser algo en esa imagen que va a suceder. Quizá debamos ser  luz en la noche y confiar en el que no conocemos. Quizá debamos meternos en el Belén y ser alguien. Ser algo. Ser.

Yo, siendo pequeña, y necesitando tantas veces ese calor humilde de un pesebre, quiero desearte que seas tú,  Navidad, no que vivas la Navidad como otras, como siempre.

Yo siendo pequeña, quiero desearte que la Navidad, el nacimiento, el calor, la luz, la promesa, y los regalos (los que dan vida) no se acaben en tus días. Y que no acabándose sepas encontrarlos.

Quizá yo también pueda ser Navidad. Quizá.

FELIZ NAVIDAD.

Noemí


 

 

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