Otra victoria como ésta y estamos perdidos!!!

DON DINERO

Escrito por imanoltxu 02-02-2010 en General. Comentarios (0)
Poderoso caballero.

Yo tengo...

Escrito por imanoltxu 03-01-2010 en General. Comentarios (0)

http://imanoltxu.blogspot.es/img/Nosaltres.jpg 

 

Tengo…
de tu boca la mejor palabra
la dulce, la tierna que cura el alma
de tus labios la exquisitez de un beso
tierno, loco o apasionado

 

Tengo…
de tu mirada la serenidad que me envuelve
el brillo que ilumina mi esperanza
de tus ojos el espejo de mis sentimientos
el reflejo de un cielo en bonanza

 

Tengo…
de tu alma un manantial de amor
una cascada que salta enamorada
una fuente en que nada mi alma
el olvido de un viejo dolor

 

Tengo…
de tu corazón el ritmo, el son
de una danza de suspiros, una canción
que impulsa mis latidos y atrapa
mi emoción y la eleva al sol

 

Tengo…
de tu cuerpo la intensidad de tu piel
la magia de tus caricias
el poder de tu entrega
la erupción de una volcánica pasión

 

Tengo…
lo soñado, lo indescriptible, lo inimaginable
lo esperado, lo sensible e indispensable
lo idealizado ahora realizable
te tengo a ti amor…
 Si…tengo tu amor….

 

 

ZORIONAK - BON NADAL

Escrito por imanoltxu 23-12-2009 en General. Comentarios (0)

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BON NADAL

Escrito por imanoltxu 20-12-2009 en General. Comentarios (0)

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Estamos en Navidad. Volvemos a celebrar entre luces y buenos deseos estos días. Algunos una excusa para tener unos días de descanso, otros la oportunidad de ver a la familia, otros sólo bajo el peso de la obligación, que entre todos construimos, de ser felices, de regalar, de comprar.

Adornos, canciones, tiras de colores, árboles decorados,... la ilusión de los pequeños, sus regalos, la magia de los Reyes que vienen, el cerrar un año, hacer balance, empaquetar, colorear, hacer proyectos, creer, y mirar al cielo, también nosotros queremos ver esa estrella en el cielo.

Son muchas las formas de celebrarlo.
La Navidad, es nacimiento. Hay tanto a lo cual nacer…
Navidad es manifestación. Hay tanto que se nos manifiesta cada día, hay tantos que esperan nuestra manifestación.

Es curioso que en medio del solsticio de invierno, cuando los romanos celebraban el nacimiento del sol invicto nosotros celebremos el nacimiento de un pequeño. En medio del invierno más frío y más oscuro, la referencia al calor de un pesebre, y a la luz de una estrella.

Quizá estos días, en los que nosotros podemos celebrar, no debamos olvidar a los que no pueden celebrar, a los que sólo pueden luchar por sobrevivir. A los que tienen que huir para no perecer, a los que se ocultan para no ser descubiertos, a los que callan para que no se les oiga. O a los que cantan y hablan y viven y andan y nosotros no sabemos ni que existen.

Quizá debamos ser algo para ellos, para los que sufren, para los que no tienen, para los que no cuentan. Para los que a nuestros ojos no son. No compran, no ríen, no cantan, no son nuestros vecinos, amigos, compañeros, familia o conocidos. No son…

Quizá estos días, debamos ser, estrella que ilumina el camino. Quizá el ángel que anuncia el nacimiento a los pastores, quizá esos mismos pastores que dejan todo y van a ver a ese pequeño niño. Porque la Navidad nos enseña que lo pequeño es grande y que lo más importante es sencillo y hasta necesitado. Es volver a recordar que el poder no es nada, que importan las promesas, que importan no sólo los centros iluminados sino también los barrios de las afueras.

Quizá podamos ser esos animales que simplemente con su aliento dan calor, o porque no el mismo pesebre, humilde, pequeño, pero a la vez acogedor. Quizá los Reyes que viajan, que son nómadas en busca de la esencia, de lo pequeño, de la promesa,... llevando sus mejores regalos.

 

Quizá debamos hacer que esta Navidad no pase sin más. Sin más que regalos, sin más que buenos deseos que se olvidan en febrero, o en Abril, o en Agosto. Quizá debamos vivir esta Navidad y tomar un puesto, hacer algo, ser algo en esa imagen que va a suceder. Quizá debamos ser  luz en la noche y confiar en el que no conocemos. Quizá debamos meternos en el Belén y ser alguien. Ser algo. Ser.

Yo, siendo pequeña, y necesitando tantas veces ese calor humilde de un pesebre, quiero desearte que seas tú,  Navidad, no que vivas la Navidad como otras, como siempre.

Yo siendo pequeña, quiero desearte que la Navidad, el nacimiento, el calor, la luz, la promesa, y los regalos (los que dan vida) no se acaben en tus días. Y que no acabándose sepas encontrarlos.

Quizá yo también pueda ser Navidad. Quizá.

FELIZ NAVIDAD.

Noemí


 

 

Buscándonos

Escrito por imanoltxu 08-12-2009 en General. Comentarios (0)

 

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Nadie encuentra lo que no está buscando. No es verdad que las cosas aparecen de pronto; que, sorpresivamente, cuando para la lluvia, vemos una hermosísima flor en el tallo en el que antes no había nada. Allí hubo, por lo menos, un capullo cerrado, algo que estaba por abrirse, por transformarse en flor...

Cuando un hombre encuentra a una mujer, cuando una mujer encuentra a un hombre... los dos estaban buscándose. Por soledad. O por dolor. O por ganas de revivir la vida insuflándole oxígeno a los pulmones. O porque sí. ¿Por qué explicarlo todo? ¿Por qué decir que la causa, el efecto, que la casualidad no existe, que...? Mejor pensemos que lo importante es que, cuando no hay alguien a nuestro lado, no hacemos tostadas (¿para mí solamente? (No...), no gastamos el frasco de perfume, duran menos las latas de atún y más las milanesas en el frigorífico, compramos con más nostalgia que alegría un ramito de flores para llevar a casa, y estrenamos muy pocas cosas. Se van yendo las ganas, como se va la luz, poquito a poco... Y la noche nos asesta su golpe con el recuerdo, nos envía sus fantasmas más tristes, sus sombras incansables e inclementes. La noche que no termina nunca, que crece, que atormenta, que entrevera nombres, que ronda, que agiganta las lágrimas hasta transformarlas en un océano. Estamos solos porque no hacemos una llamada. Porque no damos el paso que nos acerca.

Porque no decimos la primera palabra que se transforme en puente. Nadie encuentra lo que no está buscando. ¿Por qué crees que tú y yo nos encontramos? ¿Desde dónde venías acercándote? ¿Desde cuándo yo esperaba que llegaras? ¿Por qué yo? ¿Por qué tu? ¿Por qué nosotros? ¿Por qué crees que no te desviaste, con otro rumbo, que no fuiste más hacia el sur, o más al norte, o al otro lado del mar incalculable? ¿Por qué piensas que me detuve para que pudieras alcanzarme, extender las dos ramas de tus brazos, abarcarme con toda tu ternura como diciéndome "ahora ya no te parará nada malo, nada triste, nada cruel"; podrás dejar de llorar, podrás dormir con los ojos cerrados, mansamente y, al despertar, no estarás sola... Nunca más estarás sola. "¿Y yo estaré solo nunca más...?" ¿Por qué? Porque los dos estábamos buscándonos.

Porque desde aquella lejana, lejanísima primera vez que nos vimos, quedó un delgado, finísimo, invisible hilo uniéndonos... un hilo que nada puede cortar, un hilo que atraviesa paredes, muros, montañas... un hilo indestructible que no soltaste, que no solté, y que al fin volvió a reunirnos para que la historia termine su retrato, tal vez poniendo un poco menos de tonalidad en la paleta, o distintos colores y brillos, pero retornando a los dos mismos protagonistas.
Tú y yo. Regresando. Volviendo al paraíso prometido que salimos a buscar sin saber que lo teníamos tan cerca, debajo de los pies. Cuando un hombre encuentra a una mujer, cuando una mujer encuentra a un hombre... los dos estaban buscándose. Nadie encuentra lo que no está buscando. ¿Me entiendes, ahora?

 

(Poldy Bird)